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En un claro intento de adaptación a la Modernidad y a las patologías
de nuestro tiempo observamos la aparición de "nuevas enfermedades
o patologías" que reflejan en uno u otro modo el coste
que para el ser humano tiene la evolución del proceso de enfermar.
En relación a la concepción "antigua" del
término anorexia se hacía referencia a la pérdida
total del apetito como síntoma frecuente en multitud de patologías
médicas estando dotada de tal inespecificidad que pocas veces
sugería una posibilidad diagnóstica. La "inapetencia"
estaba considerada como un grado menor de la anorexia y expresaba
simplemente la disminución del apetito en mayor o menor grado.
Esta alteración del comportamiento alimenticio
es conocida desde el año 1689 en que Morton la relacionó
inicialmente con la histeria para posteriormente orientar su etiología
hacia disfunciones endocrinas estudiadas por Simmonds (caquexia hipofisaria,
1914) no confirmadas por los datos clínicos, biológicos
ni terapéuticos.
Si bien hoy en día se reconoce un transfondo
mental en la afección anoréxica, existe desacuerdo entre
los que ven en ella un síntoma que puede encontrarse en numerosos
cuadros psiquiátricos y los que intentan individualizar una
entidad clínica y psicodinámica específica.
No era fácil en los tratados de Medicina encontrar
antes de los años 70 referencias hacia la anorexia como enfermedad,
sobre todo con el concepto actual que tenemos de ella; la evolución
de la sociedad, el desarrollo de los procesos mentales y de las conductas
que demuestran la inadaptación de las personas a la época
que nos ha tocado vivir, han terminado por dar cuerpo y entidad propia
a unos trastornos de la nutrición (anorexia y bulimia) que
simplemente reflejan el desequilibrio físico y psíquico
de la persona en relación con su medio ambiente.
Como concepto más actual de anorexia, podemos hablar de una
entidad compleja en la que se dan cambios físicos, emocionales
y de la conducta en personas que presentan una peculiar aversión
por los alimentos y a la ganancia de peso. Habitualmente la padecen
mujeres con edades comprendidas entre los 12 y 25 años (en
varones es poco frecuente) y en ellas se aprecia una conducta alimentaria
anómala que conduce a un rechazo obsesivo de todo alimento,
intensa pérdida de peso por disminución en la ingesta
e incluso vómito provocado.
¿Cuál es el origen
de la anorexia? ¿Cuál es su causa?.
No es fácil la respuesta ya que se trata de un cuadro complejo
y de múltiples etiologías, muchas de ellas consecuencia
desencadenada de alteraciones previas que confluentes en un momento
dado pueden desencadenar la "actitud anoréxica" en
mayor o menor grado, preocupante siempre y de consecuencias imprevisibles:
Puede presentarse como manifestación de patologías endocrinológicas.
Existe anorexia en determinados cuadros psiquiátricos (hipocondría
y depresión).
Se presenta con frecuencia actualmente como alteraciones de la conducta
en relación con modas o "esnobismos" y mala interpretación
de la realidad (muchas chicas quieren ser hoy en día "top
model", encandiladas por la fama y la popularidad, el culto al
cuerpo y las posibilidades actuales de la figura femenina).
¿Cómo podemos reconocer el cuadro de
anorexia en sus primeras etapas?.
También labor complicada por lo encubierto
y larga evolución con la que presentan los síntomas.
Debemos de atender a estas conductas iniciales:
Cambios bruscos e injustificados
en los hábitos alimenticios de nuestras adolescentes, unidos
a cambios de comportamiento y de hábitos generales previos.
Evolución de la personalidad a extrema sensibilidad emocional,
introversión o dependencia afectiva de algún miembro
de la familia o del propio círculo de amistades.
Las madres de niñas anoréxicas suelen afirmar que crean
pocos problemas en la familia o en la escuela, pues son silenciosas,
aisladas e inteligentes.
Ansiedad e hiperactividad inusual, rasgos de perfeccionismo.
¿Qué manifestaciones tiene la anorexia
cuando ya se encuentra instaurada?.
Los cuadros clínicos son muy variados dependiendo
del tiempo de evolución, aunque en uno u otro momento podemos
apreciar:
Ausencia
de enfermedad orgánica de otra etiología.
Pérdida de peso de cuando menos el 25 % del peso corporal inicial.
Ausencia de trastorno psiquiátrico claro concomitante.
Rechazo de la enfermedad (negación del proceso), incapacidad
para reconocer las necesidades nutricionales (la anoréxica
piensa que "tiene suficiente con lo que come"), placer por
perder peso, deseo de una imagen corporal excesivamente delgada (se
ven atractivas con su delgadez), almacenamiento de alimento o manoseo
del mismo sin finalidad nutricional.
Alteraciones menstruales, lanugo (excesiva presencia de vello fino
en espalda y extremidades), vómito (espontáneo o autoinducido)...
Suelen requerir debido a su estado múltiples ingresos hospitalarios,
precisando de alimentación por sonda nasogástrica (ante
su negatividad a la alimentación por decisión propia),
revertir sus alteraciones metabólicas, evitar las infecciones
intercurrentes y facilitar aporte psicológico.
La evolución de los cuadros de anorexia pueden
durar incluso años y su regresión espontánea
no es frecuente. El tratamiento (sintomático y psicológico),
es largo y difícil, existiendo aun hoy en día riesgo
vital para cierto tipo de cuadros con desórdenes metabólicos
graves en los que acontece una infección sobreañadida
(hasta un 7 % de fallecimientos).
Consejos básicos para evitar conductas anoréxicas:
Hábitos nutricionales saludables en el entorno familiar con
especial dedicación a la "cultura de dieta equilibrada"
en épocas conflictivas del crecimiento (independencia alimenticia
de los niños pequeños, pubertad en adolescentes...).
Apoyo doméstico en las épocas de mayor autoestima (primeros
círculos de amistades, entrega razonada de "la llave de
casa", desengaños amorosos, resultados inesperados del
rendimiento escolar...).
Poner en conocimiento de nuestro Médico de Familia cualquier
circunstancia o comportamiento anómalo observado en adolescentes
de nuestro entorno. Implicar así mismo en la educación
y reconducción de estas pacientes a sus profesores y maestros,
como apoyo cultural.
Dr. José Sánchez Espinosa Jefe de Unidad de Urgencias
Hospital de Hellín (Albacete-España) Master en Medicina
de Emergencias Universidad Complutense de Madrid Instructor en RCP
del European Resuscitation Council 34 / 0270 / 0003
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Fuente :Radio Nederland
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