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Son numerosas las publicaciones que indican al ejercicio
físico, algo independiente de la dosis, como un factor que
provoca beneficios o efectos contrarios sobre los mecanismos que facilitan
o gatillan esta enfermedad. El ejercicio físico agudo provoca
beneficios y efectos que al cabo de dos o tres días desaparecen
tales como cambios en la tolerancia a la glucosa y en la sensibilidad
a la insulina. Sin embargo el ejercicio crónico y programado
produce numerosos efectos beneficiosos sobre mecanismos fisiológicos,
bioquímicos y celulares que juegan un rol indiscutible en la
prevención de esta enfermedad y sobre esta forma de diabetes.
Desgraciadamente los especialistas
en esta enfermedad aun desestiman los efectos del ejercicio físico,
no prescribiéndola con mayor rigurosidad y los que lo hacen
lo subutilizan en el manejo de la DNID. Este tipo de pacientes generalmente
se presentan con una baja capacidad física y mala tolerancia
al esfuerzo lo que hace difícil en un inicio lograr efectos
significativos de orden metabólico que apunten hacia una corrección
de las variables que esta enfermedad modifica. Esta situación
ya complicada para el educador físico, se agrava cuando los
enfermos presentan neuropatias autonómicas que modifican la
frecuencia cardiaca de manera considerable haciendo difícil
la prescripción y el control del esfuerzo efectuado.
Si bien la actividad física
tradicionalmente en este tipo de pacientes es recomendada de manera
prolongada y de baja intensidad, existen evidencias fisiológicas
que indican que considerando los mecanismos de adaptación celular,
de las fibras musculares, de su capilarización junto al grado
de obesidad y la edad del paciente, estas variables en conjunto pueden
permitir una prescripción de mayor intensidad y mucho más
aun cuando el ejercicio está destinado a grupos musculares
pequeños en que no necesariamente en un principio el paciente
deba transportar su propio peso corporal.
Los profesionales de la salud deben,
a la luz de los conocimientos actuales, poner más atención
y cuidado con esta herramienta, el ejercicio físico, cuando
traten pacientes diabéticos ya que estos se verían potencialmente
beneficiados con el ejercicio regular, dosificado, moderado y debidamente
controlado.
Este artículo pretende informar
a médicos y educadores físicos de algunas evidencias
científicas e invitarlos a reflexionar sobre esta variable,
ejercicio físico y su utilidad en la prevención y tratamiento
de la diabetes no insulino dependiente o tipo 2.
INTRODUCCION
No abordaremos aspectos epidemiológicos
de esta enfermedad ya que un cuadro completo puede ser encontrado
en diversa literatura especializada (Centers for Disease Control and
Prevention). Al igual que otras alteraciones metabólicas, la
diabetes tipo 2 esta asociada a otras complicaciones y en este caso
son las microvasculares y las macrovasculares y que en definitiva
en el diabético avanzado dificultan el tratamiento y más
aún cuando se les debe aplicar ejercicio físico .Retinopatias,
neuropatias autonómicas centrales y periféricas, nefropatias,
enfermedades vasculares periféricas, ateroesclerosis cardiovascular
y cerebrovascular, hipertensión y susceptibilidad de infecciones
periodontológicas son entre otras las más comunes .
La diabetes es dividida en cuatro
grandes categorías:
La diabetes tipo 1 que esta caracterizada
por la destrucción de las células beta del páncreas
mediante un proceso autoinmune la cual deriva en una insuficiente
insulina.
La diabetes tipo 2 que está
caracterizada por diversos tipos o grados de resistencia a la insulina
y una relativa deficiencia insulínica.
La diabetes gestacional, cada vez
más común y que se manifiesta durante los periodos de
embarazo y que se caracteriza por cierto grado de intolerancia a la
glucosa y finalmente,
La diabetes que obedece a defectos
genéticos específicos, medicamentos u otras enfermedades.
Un completo cuadro de clasificación y descripción ha
sido cuidadosamente descrito.(Comité Experto en Diagnostico
y Clasificación de la Diabetes).
Los hábitos de vida o el factor
“estilo de vida” que están consistentemente implicados
en la aparición o desarrollo de la diabetes tipo2 son INACTIVIDAD
FISICA Y EN UN LEVE MENOR GRADO DE IMPORTANCIA LA DIETA (!) ( Shaten,B
1993)
La patofisiologia de la diabetes
tipo 2 involucra dos fenómenos: acción y secreción
de insulina. Con relación a la acción de la insulina,
la diabetes, está caracterizada por una insulino resistencia
y la secreción por una deficiencia. La insulino resistencia
consiste en una incapacidad de ésta para depositar glucosa
como glucógeno en el hígado y en el músculo.
A nivel de la célula muscular los transportadores de glucosa,
llamados GLUT4 no pueden translocarse desde el citoplasma a la membrana
de la célula muscular básicamente por la incapacidad
que se presenta en la fosforilacion de algunas proteínas (fosfatidilinositol
kinasa, PI 3-kinasa por ejemplo) que juegan un rol importante en la
translocación de GLUT4 hacia la membrana. A esto también
se agrega el defecto del receptor de insulina-substrato lo que agrava
el fenómeno de insulino resistencia. (Khan,B, 1998).
El objetivo del tratamiento de la
diabetes tipo 2 es tratar de alcanzar niveles de glucosa cercanos
a la normal y óptimos niveles de lípidos con el fin
de evitar y retardar la aparición de complicaciones micro y
macrovasculares y complicaciones neuronales. Todas estas alteraciones
están relacionadas finalmente, indistintamente o sea cual sea
la causa, con una insulino resistencia y como el ejercicio disminuye
la resistencia a la insulina es lógico que este debe ser esencial
en la prevención y tratamiento.(EastmanR. 1993) .
EFECTOS AGUDOS DEL EJERCICIO.
Diversos estudios demuestran que
sujetos portadores de diabetes tipo 2 poseen niveles de consumo de
oxigeno inferiores a sus pares no diabéticos (Regenstainer,J.
1995). Este fenómeno sumado a una secreción anormal
de insulina y a una resistencia insulinica van a provocar respuesta
metabólicas algo diferentes a los sujetos normales . Los efectos
del ejercicio agudo sin embargo se verán reflejados sobre estos
dos factores mencionados.
Los niveles de glucosa después
de un set de ejercicios se observan disminuidos en los DNID. La magnitud
de este cambio va a estar en directa relación con la duración
y la intensidad del ejercicio y también por los niveles de
glucosa encontrados pre ejercicio (Trovati,M.1984). Esta reducción
es atribuible en parte a una disminución de la producción
de glucosa hepática mientras que el consumo por parte del músculo
se incrementa normalmente. Este efecto, disminución de de los
niveles sanguíneo de glucosa, puede mantenerse por un periodo
no poco importante después de efectuado el ejercicio. Esto
es observado cuando el ejercicio posee una intensidad moderada, es
decir que supera el 50% de la capacidad máxima e consumo de
oxigeno del paciente. Es interesante señalar que este fenómeno,
es decir, la disminución de glucosa sanguínea con ejercicio
físico moderado se comporta de manera diferente en diabeticos
delgados en comparación con los obesos. Este naturalmente no
se debe a que la intensidad para el ejercicio sea diferente en uno
que en otro paciente ya que la intensidad esta graduada a un mismo
porcentaje de la máxima capacidad de trabajo.(Jenkins,A.1988).
Este fenómeno puede ser atribuido a una diferencia en el control
en los mecanismo de control regulatorio de glucosa pero independiente
del páncreas.
El otro fenómeno asociado
en este tipo de enfermos es la insulino-resitencia. Esta resistencia
disminuye post esfuerzo en los diabéticos pero esta disminución
es solo el 30 o 40% de lo que ocurre en sujeto normales. Esto ocurre
principalmente en el músculo esquelético y la magnitud
de este cambio se correlaciona directamente con la cantidad de masa
muscular involucrada e indirectamente con la masa grasa del sujeto
en cuestión. Este incremento de la sensibilidad permanece entre
12 a 14 horas post esfuerzo.(Burstein,R 1990) . Existen algunos trabajos
que indican que esta aumento de sensibilidad se correlaciona muy bien
con la intensidad del ejercicio efectuado. La controversia al respecto
se debe basicamente a los diversos métodos empleados en el
control de este cambio en la sensibilidad y al modo en que se efectúa
el ejercicio y principalmente a lo heterogéneo que es el fenómeno
de respuesta al ejercicio en especial en este tipo de pacientes. Pero
existe consenso en que el ejercicio moderado es efectivo en el descenso
de los niveles de resistencia a la insulina.
EFECTOS CRONICO DEL EJERCICIO
Como se señalo anteriormente,
los sujetos diabéticos tipo 2 poseen una menos capacidad de
consumo de oxigeno, variable que es el reflejo de la condición
fisiológica y bioquímica de diversos órganos
y sistemas. Este fenotipo, VO2 y su magnitud, VO2 max., posee una
dependencia multifactorial . Mecanismos patogénicos específicos
de estos pacientes pueden contribuir a esta diferencia tales como
hiperglicemia, baja densidad capilar, baja capacidad de transporte
de oxigeno, aumento de la viscosidad sanguínea y la presencia
de neuropatias vasculares.
Si a todo esto adherimos las propias
alteraciones que experimenta el sujeto sedentario, el diabético
es un sujeto predispuesto a sufrir otras alteraciones asociadas como
hipertensión, dislipidemias las que en conjunto producen un
factor de riesgo importante. Son numerosos los autores, (NIH), en
que describen que el ejercicio físico permite revertir diversos
mecanismos que influyen en dichas patologías. El diabético
con el entrenamiento físico(ejercicio sistemático, planificado
en el tiempo) experimenta ciertos mecanismos de adaptación
descritos como preventivos del riesgo cardiovascular, similares a
los sujetos normales, tales como disminución de la frecuencia
cardiaca en reposo y en ejercicio submáximo, aumento del volumen
sistolico y minuto, aumento en la diferencia arterio-venosa de oxigeno
y disminución de los niveles de presión arterial tanto
en reposo como en ejercicio susbmáximo.
También esta demostrado que
estos cambios lo experimentan tanto sujetos jóvenes como mayores
de 55 años de edad, sin embargo los mecanismos favorables sobre
el control o disminución de niveles de glucosa se ha observado
solo con intensidades que van de media a moderada en sujetos jóvenes
, aspecto que no esta muy claro que dichas intensidades también
sean 100% aplicables en sujetos de edad avanzada. (Zierath,J. 1992)
Finalmente, una relación inversa
muy significativa, se ha encontrado entre condición física
y mortalidad. Significativos cambios o disminución del índice
de morbimortalidad se encuentran con leves cambios en el aumento de
la capacidad de consumo de oxigeno. Kohl y colaboradores encontraron
UNA RELACION INVERSA ENTRE CONDICION FISICA Y MORTALIDAD CONSIDERANDO
LOS NIVELES DE GLICEMIA, es decir, a mayores niveles de glicemia mayor
mortalidad, pero también hay por parte del entrenamiento un
impacto adverso de hiperglicemia sobre mortalidad cuando la condición
física se incrementa.(Kohl,H. 1992).
También se ha demostrado que
en sujetos diabéticos no insulino-dependientes después
de un periodo de entrenamiento mejora la sensibilidad a la insulina
tanto en tejido muscular como en el adiposo sin haber experimentado
ningún cambio en la composición corporal (Mayer-Davis,P.
1998).
Peso corporal disminución,
manutención y condición física.
Gran parte de las recomendaciones
en el tratamiento y prevención de la diabetes pone énfasis
en la dieta y en la disminución del peso, restando importancia
al ejercicio y a la condición física. Como hemos visto
existen evidencias que muchos de los beneficios orientados a la prevención
de alteraciones metabólicas como diabetes y de alteraciones
cardiovasculares pueden ser evidentes y logradas sin un control estricto
de la dieta y también por consiguiente sin una baja de peso.
Con el solo hecho de aumentar la condición física o
la capacidad de consumo de oxigeno, es posible tratar, corregir y
prevenir una gran cantidad de variables fisiológicas que guardan
relación con dichas patologías. Estos cambios también
sin duda se evidencian cuando el sujeto disminuye de peso pero no
siempre cuando esta baja es solo a costa de dietas rigurosas o a costa
de fármacos. La solución en definitiva , ante estas
evidencias, es que el efecto combinado entre dieta y ejercicio puede
potenciar el efecto sobre el control metabólico.
El ejercicio es un movilizador de
grasa abdominal y de la depositada en la parte superior de tronco
la cual es asociada con el grado de sensibilidad a la insulina. Recientemente
también asocian insulino resistencia con el nivel de triglicéridos
intramuscular, especificamente en extensores de pierna ( Goodpaster
B.H.2000) . El exceso de grasa abdominal es un excelente recurso para
el metabolismo de las grasas lo que impide en cierta forma la metabolización
de glucosa derivándose en hiperglicemias, por lo que la pérdida
de grasa abdominal favorecería a la larga el consumo de glucosa
por parte del metabolismo energético.
Los pacientes diabéticos,
caracterizados por una capacidad física inferior a sus pares
no diabéticos, están en cierta medida impedidos de efectuar
montos de ejercicios que provoquen significativas perdidas de peso.
Para que este fenómeno, baja de peso y modificaciones e la
composición corporal, ocurra se requiere de sesiones diarias
de 60 minutos a un nivel del 50% de la capacidad aeróbica máxima.
Por otro lado los sujetos que se adhieren a un programa de ejercicio
también de manera consciente se adhieren a hábitos de
alimentación mejores, quizás mediantes mecanismos gatillados
por una mejoría en la autoestima. (Shneider , 1992) .
Ejercicio en diabetes
Numerosos estudios previos han demostrado
evidencias que permiten correlacionar que los individuos con hábitos
de vida sedentarios poseen un mayor riesgo de enfermar de diabetes
que los físicamente activos. Por toro lado cuando se estudian
poblaciones de similares hábitos y niveles de vida, la diferencia
que explica porque unos son diabéticos y otros no, se encuentra
en el tipo o monto de ejercicio físico que le exigen sus hábitos
de vida habitual. Tanto los test de tolerancia a la glucosa como los
valores de insulina circulante son mejores o se encuentran mes cercanos
a la normal en sujetos fisicamente activos que en sujetos sedentarios.
(Regensteiner, 1995).
Planificación del entrenamiento
del diabético
Los pasos a seguir en la planificación de un programa de entrenamiento
del diabético no se diferencian mucho de los sujetos sedentarios
con alguna otra alteración metabólica. Los programas
para sobrepeso u obesidad , no destinados principalemnte a la obtención
de una reducción del peso considerable no distan mucho de los
que se puedan planificar para los diabéticos tipo 2. (Diaz
E., Saavedra,C. 2000). Basicamente esta planificación esta
dividida en 6 etapas citadas en el cuadro descrito a continuación
.:
ETAPAS A CONSIDERAR EN LA PLANIFICACION
DE UN PLAN DE ENTRENAMIENTO EN ENFERMOS DIABETICOS NO INSULINO DEPENDIENTES.
Etapa 1
Estudio de la capacidad funcional con análisis del “physical
fitness y del metabolic fitness”.
Etapa 2
Determinación de los objetivos mediatos e inmediatos.
Etapa 3
Fortificación de los grupos musculares esenciales por separado.
Etapa 4
Transferencia de las capacidades adquiridas a los hábitos de
vida.
Etapa 5
Desarrollo de la capacidad aeróbica submáxima.
Etapa 6
Evaluación de las variables fisiológicas obtenidas y
readecuación de las carga de trabajo
Una breve descripción de estas
etapas será útil para orientar al profesional involucrado
en este tipo de terapias:
Los programas de actividad física
en este tipo de pacientes sin complicaciones significativas debería
contemplar el desarrollo de las capacidades aeróbicas, del
control de la composición corporal y del fortalecimiento de
los diversos grupos musculares. Todas la metodológicas debidamente
dosificadas contribuyen directa e indirectamente a la estimulación
de mecanismos de regulación neuroendocrina y a la utilización
de substratos por parte del tejido muscular. Dichos mecanismos implican
cambios a nivel periférico en la sensibilidad de los receptores
hormonales incluidos los de insulina, cambios a nivel intracelular
que favorecerán el transporte y metabolización ya sea
por vía oxidativa o anaeróbica de los substratos energéticos.
También el paciente experimentara cambios centrales referidos
al sistema cardiorespiratorio.
ETAPA 1
Una vez referido el paciente por
el médico a un plan de ejercicio es importante analizar variables
metabólicas como nivel de glicemia, de colesterol, de presión
arterial, de insulina y triglicéridos los que hay que correlacionar
con los niveles de capacidad física de trabajo, de tolerancia
al esfuerzo y de composición corporal. De esta forma se podrá
pasar junto con el paciente a la etapa siguiente.
ETAPA 2
El paciente con su diagnostico claro
podrá escuchar al profesional que variables debemos corregir
prioritariamente, tratando de obtener un plan inicial en que la variable
sea factible de modificar a corto plazo de manera objetiva, quedando
de lado aspectos estéticos que el común de ellos persigue.
Es una fase educacional y de comprensión que permitirá
en gran medida determinar el grado de adherencia al programa. Esta
adherencia estar sustentada en la “rentabilidad “ del
programa ya que recursos monetarios, esfuerzos personales y cambios
de hábitos deberán fácil y rápidamente
convencer de los efectos del programa al paciente.
ETAPA 3
Normalmente el paciente es adulto
y síntomas de sarcopenia morfofuncional son evidentes en el
por lo que la medición por grupos de músculos de la
capacidad de trabajo permite obtener una variable cuantificable y
que refleja en gran medida la explicación de la disminuida
capacidad física del paciente. (Saavedra C. 1991). Esta medición
permite inmediatamente dosificar la sobrecarga a la cual puede estar
sometido dicho grupo muscular , que aumentara sus capacidad funcional
, su tolerancia al esfuerzo sin provocar grandes cambios hemodinámicos
como subidas bruscas de la presión arterial o de la frecuencia
cardiaca.
ETAPA 4
Una vez que el paciente ha mejorado
significativamente (mas de un 35%) la capacidad de trabajo muscular
que puede estar determinada por el peso de la sobrecarga utilizada,
multiplicada por el numero de repeticiones logradas, Se le instruye
para que suba escaleras, lave el auto, saque al perro etc. indicaciones
que comúnmente el médico tratante da a un paciente que
está práctica, funcional y biomecanicamente incapacitado
de efectuar.
ETAPA 5
Con los músculos entrenados,
que implica mayor capilarización, mayor actividad enzimática
oxidativa, mayor cantidad de transportadores de grasa y glucosa, comienza
el entrenamiento de la capacidad aeróbica integrando factores
centrales a los periféricos. El desarrollo de la capacidad
aeróbica submáxima es una variable que debe estar estimulada
al 50% y mas de la capacidad fisica del paciente y tiene por objetivo
aumentar la capacidad de tolerar un esfuerzo submáximo durante
la mayor cantidad de tiempo posible.
ETAPA 6
Las 5 etapas anteriores no ocupan
mas de 3 a 5 semanas entrenando al sujeto 2 veces por semana ya que
los mecanismos de microdestrucción celular que van a estimular
a su vez mecanismos de sinstesis de proteinas funcionales y estructurales
requieren de periodos superiores a las 72 horas para su recuperación.
La duración de la aparicion de significativos cambios en las
variables mencionadas, va a depender indudablemente del estado inicial
del sujeto y de su grado de entrenabilidad que posee una dependencia
genética y que dicha variable posee diferencias interindividuales
muy importantes. En este periodo el sujeto podría aumentar
a 3 el número de sesiones.
La readecuación de las cargas
de trabajo de manera más sistemática y estricta permitirá
a partir de este periodo consolidar los efectos del entrenamiento
físico y que no se confundan con los efectos agudos de un ejercicio
aislado.
Otro aspecto interesante es poder
ofrecer un abanico de posibilidades al paciente y que puede estar
agrupadas en una cohesión entre lo que prefiere y lo que necesita.
Esto requiere de un control, periódico del avance de los cambios
experimentados.
1.-Ejercicios de larga o corta duración?
2.-Ejercicios de alta o de baja intensidad?
3.-Ejercicios individuales o colectivos?
4.-Ejercicios en casa o en un recinto
especializado?
5.-Ejercicos al aire libre o en recintos
cerrados?
6.-Ejercicios destinados a la practica
de un deporte o a la condición física?
Consideraciones generales y especiales
El paciente diabético presenta ciertas características
que debemos tener en cuenta.
En primer lugar la referencia de
la frecuencia cardiaca como elemento control, no es aconsejable y
menos aun cuando estos pacientes poseen algún fármaco
hipoglicemiante o bloqueador y menos cuando presentan neuropatías
autonómicas que alteran la frecuencia cardiaca de reposo y
también de esfuerzo. La percepción del grado de esfuerzo
o cansancio al que el paciente es instruido, es muy importante a considerar.
Las cargas de trabajo para que conserven
intensidades importantes pueden ser llevadas a cabo de manera continua
o intermitente ya que para efectos de corrección de alteraciones
directas e indirectas de la diabetes no insulino dependiente, ambas
formas cumplen de manera indistinta dichos objetivos.
Caminar es la forma mas comúnmente
recomendada sin embargo cuando a esta patología esta agrado
un sobrepeso, no simple de lograr adapataciones funcionales importantes
de índole metabólico y los montos de calorías
gastadas es mínima. Por otro lado la neuropatias perifericas
o artritis degenerativas propias de este tipo de pacientes , lo ponen
en riesgo de lesiones que se complican significativamente en este
tipo de pacientes.
Elementos parecidos a considerar
son los relacionados con las complicaciones de la retina y cardiovasculares
por lo que ejercicios que eleven la presión arterial o impliquen
grados de fatiga o cansancio importante deben ser manejados cuidadosamente.
Otra consideración importante
es que los diabéticos presentan una predominancia de fibras
musculares del tipo II ( Marin,P., Bjontorp,P., 1994) lo que implica
una menor capilarización de la fibra muscular y una menor predisposición
para el metabolismo oxidativo por que los ejercicio de larga duración
y baja intensidad no son confortables para ellos en los inicios del
programa.
Finalmente es interesante recomendar
al paciente diabético sometido a ejercicio físico que
las medidas precautorias en cuanto a ingesta de hidratos de carbonos
y líquidos glucosados no son necesarios si el ejercicio es
dosificado y no de mas de 60 minutos. Las recomendaciones a este tipo
de pacientes en relación a lo descrito no difieren del sujeto
normal.
La existencia de lesiones macrovasculares
y microvasculares no es en absoluto una contraindicación al
ejercicio físico. Todo depende del modo de ejercicio físico
a utilizar. Por otro lado las alteraciones autonómicas que
los pacientes presentan, no revisten riesgo si un electrocardiograma
de esfuerzo es solicitado con control continuo de la respuesta presora
y de la frecuencia caradiaca pudiendo así determinar zonas
límites de estimulación o esfuerzo.
CONCLUSION
Existen
claras evidencias que el programa de ejercicio físico provoca
efectos significativamente positivos e importantes por lo que debe
ser una parte primordial en el tratamiento del paciente diabético
pese a que en la actualidad la prescripción por parte del medico
aun esta muy subestimada.
Un sujeto diabético entrenado
presenta ventajas y beneficios sociales importantes y que también
contribuyen a la reducción del stress, angustia y depresión
que muchos presentan y poseen un nivel de calidad de vida y confort
también.
Los beneficios en salud que presenta
el diabético entrenado están basado en mejoría
de los mecanismos de regulación de la glucosa, en el control
del peso corporal, en el perfil lipídico, en los niveles de
presión sanguínea y en el aumento de la capacidad física
de trabajo que tambien contrarresta los efectos propios de la edad
en relación a la disminución de las capacidades funcionales
de orden metabólico, cardiovascular y osteomuscular.
Finalmente médicos, nutricionistas
y educadores físicos deberían complementar su acción
profesional no formando grupos multiprofesionales sino mas bien interdisciplinarios
en que el perfeccionamiento y la actualización en aspectos
relacionados con la fisiología clínica del ejercicio
debería ser el tema unificador de criterios y conceptos (Journal
of Clinical Exercise Physiology.)
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