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Continúa el uso de esteroides como dopaje pese a que lo duden
los expertos.
Los controles antidopaje están demostrando
que el consumo de esteroides anabolizantes, como la nandrolona, está
muy extendido. Un ejemplo ha sido el escándalo desatado en
el deporte francés.
Las informaciones más recientes especializadas
en dopaje llevan meses intentando convencernos de que estamos viviendo
una nueva era en la utilización de sustancias dopantes y anunciando
el fin del uso de los esteroides anabolizantes.
Proliferan las noticias en torno al supuesto uso
de la EPO (la hormona también conocida como eritropoyetina)
entre los atletas de resistencia, de medicamentos tan sofisticados
como el IGF-1 (factor de crecimiento análogo a la insulina)
o de la hormona del crecimiento entre los deportistas que buscan mejorar
la velocidad y la fuerza explosiva.
Sin embargo, los controles antidopaje (quizá
también por su incapacidad para detectar aún las nuevas
sustancias) muestran una realidad muy distinta:
Los esteroides (compuestos análogos a la hormona
sexual masculina, de efecto anabolizante, como el que provocó
el escándalo del velocista Ben Johnson) siguen dominando entre
las sustancias dopantes que originan casos positivos en los análisis
de orina.
En concreto, la nandrolona ha sido el esteroide responsable
de las polémicas sanciones impuestas en los últimos
meses a dos figuras del atletismo español (el ex campeón
olímpico Daniel Plaza y el discóbolo David Martínez),
y del monumental escándalo que está sacudiendo al deporte
francés este otoño.
La administración de nandrolona, como sucede
con el resto de los esteroides, tiene como efecto principal un aumento
tanto del tamaño como de la fuerza del músculo.

Usos terapéuticos
Su uso en medicina está destinado a frenar
la reducción del tejido muscular que provocan algunas enfermedades
crónicas debilitantes, para combatir algunos tipos de anemia,
y, aunque con una utilidad más discutible, contra la pérdida
de densidad ósea que provoca la osteoporosis.
Está comercializada en España bajo
la formulación: decanoato de nandrolona, y su presentación
es en ampollas para administrar mediante inyecciones intramusculares.
Desde hace tiempo se sabe que los
culturistas utilizan el decanoato de nandrolona de forma profusa (y,
por lo general, sin la adecuada supervisión médica),
pero no se podía imaginar que su uso estuviera tan extendido
como ha puesto de manifiesto un reciente estudio epidemiológico
llevado a cabo en diversos gimnasios del Reino Unido por el doctor
Nick Evans. Este trabajo, publicado en el British Medical Journal,
y realizado por medio de encuestas anónimas entre las personas
que acudían a hacer pesas a varios centros deportivos privados,
arrojó unos datos impresionantes: una tercera parte de estos
deportistas se dopa con esteroides anabolizantes, y de ellos, nada
menos que el 84% se inyecta de forma habitual decanoato de nandrolona,
comercializado a nivel mundial bajo el nombre: deca-durabolin.
De entre todos los casos de dopaje protagonizados
por la nandrolona, destaca el monumental revuelo que se ha generado
en el deporte francés. Los últimos casos de dopaje con
nandrolona registrados en el país vecino han afectado al fútbol
y al judo. Tres futbolistas (Vincent Guerin, del equipo Paris Saint
Germain, Antoine Sibierski, del Auxerre y Dominique Arribage, del
Toulousse) fueron sancionados tras descubrirse en su orina restos
de nandrolona con ocasión de un control de dopaje. Los tres
futbolistas juegan en equipos de primera división y están
acompañados en este escándalo por el judoca Djamel Bouras,
que se ha proclamado subcampeón del mundo hace un mes. El deporte
francés se encuentra actualmente en medio de un gran escándalo
y las autoridades gubernamentales quieren tomar medidas rápidas
para perseguir el dopaje. Los propios dirigentes del equipo Paris
Saint Germain (el club más afectado por los escándalos
ya que su centrocampista Guerin es una de las estrellas del equipo
y había sido internacional con la selección francesa)
solicitaron a un inspector del Ministerio de Juventud y Deportes para
que se presentara por sorpresa y realizara un control de dopaje a
todo el equipo de fútbol.
Daniel Plaza,
una de las máximas estrellas del atletismo español desde
que lograra una medalla de oro olímpica en Barcelona '92, ha
sido el protagonista también de otro caso relacionado con la
nandrolona, pero su positivo no está tan claro. El atleta catalán,
especialista y ex-campeón olímpico en la modalidad de
los 20 kilómetros marcha, presentaba nandrolona en su orina
en un control efectuado el 28 de junio de 1996, pero no la presentaba
en un total de cuatro controles que se le efectuaron en el plazo de
60 días por aquellas fechas, dos antes y dos después
del análisis en el que dio positivo. En opinión de los
expertos, entre ellos el doctor Juan Manuel Alonso, jefe de los servicios
médicos de la Federación Española de Atletismo,
es prácticamente imposible que la nandrolona se elimine del
organismo sin dejar restos en tan sólo 13 días, que
fueron los transcurridos entre el control del 28 de junio (positivo)
y el del 11 de julio (negativo). El consumo de carne contaminada con
andrógenos es una de las posibilidades que se barajan para
este caso. El propio Daniel Plaza, que está suspendido por
la Comisión Nacional de Dopaje, ha asegurado que piensa inyectarse
nandrolona con el fin de demostrar que no se elimina en pocos días
y probar su inocencia. El atletismo español ha vivido este
año otro caso de dopaje con nandrolona. David Martínez,
plusmarquista español de lanzamiento de disco y ganador de
la Copa de Europa en 1996, dio positivo con nandrolona en un control
de dopaje que se le practicó en Alemania después de
participar en una de sus primeras competiciones de esta temporada.
El Comité de Competición y Jurisdicción de la
Federación Española de Atletismo decidió suspenderle
por dos años y ha anulado su último récord de
España de disco (65,52). David Martínez se ha defendido
acusando de dopaje a la mayoría de los atletas de elite a nivel
mundial y con una afirmación a tener en cuenta: "sería
más justo que nos dopásemos todos".
En el rugby
También estalló el escándalo
en el rugby, un deporte que se pensaba que estaba libre de dopaje,
pero en el que la llegada de unas grandes cantidades de dinero podría
precipitar la caída de más deportistas en la trampa
de los llamados medicamentos prohibidos. En muy pocos días
saltaron a la prensa tres casos positivos de dopaje entre jugadores
(los sancionados respondían a los nombres de Ackermann, Nortje
y Bronkhorst) de la primera división Sudafricana de rugby,
una de las ligas más potentes del mundo. En las pruebas de
orina de todos ellos se encontraron restos del mismo producto prohibido:
la nandrolona.
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